“Cuando hay cariño las cosas cambian de color” – Anónimo
Imagina que estás de turismo y tienes que elegir entre un camino bonito, pero con algunos obstáculos y otro, no tan bonito, con una ruta no tan clara, pero sin obstáculos. ¿Qué camino elegirías?
En estas situaciones, muchas veces, aplicamos el “depende”, para no tomar una decisión y ver nuevas alternativas. Esto es muy común en el entorno de aprendizaje en diseño gráfico; buscamos tener todas las opciones posibles y luego, elegimos una para dedicarle tiempo y espacio.
La trampa de tener “muchas opciones” puede ser, también, una dificultad para un profesional. Por ejemplo, te gusta el helado, vas a una heladería y observas 15 sabores y múltiples combinaciones… pasas mucho tiempo pensando ¿Qué sabores no he probado?, ¿con qué combino ahora?, etc. Y finalmente eliges, lo pruebas y dices “mejor estaba el anterior”. O en este caso, solo tienes 3 sabores y piensas “los tres ya lo probé, todos son bueno, voy a elegir esta nueva combinación”, eliges y disfrutas tu helado.
Entonces, ¿Es mejor tener más opciones o no?… pues, nuevamente dirás “depende”. Como en la vida y en las leyes de la cuántica, casi todo es posible. Pero hay algo que podría funcionar: “Debes seguir lo que dicta tu corazón”. Obviamente, esto es retórico al 100% pero puede funcionar bien.
Primero, debemos quitarnos prejuicios retóricos sobre el término “corazón”. Durante siglos el humano ha usado al “corazón” como excusa para expresar amor, sentimientos, hacia otras personas. No podemos culpar a los poetas que lo hacían, en esos tiempos no existían tantas opciones, ni se tenía tanta información. Por ejemplo, hoy sabemos que hay neuronas en el estómago que se conectan con el sistema nervioso central. Quizás por ello, cuando se acerca la persona amada sientes “mariposas en el estómago” y cuando terminas una relación o sufres de estrés, tienes problemas digestivos… ¿puede ser?
Considero importante usar los conocimientos que tenemos de la fisiología humana, inteligencia emocional y combinarla con la retórica en la formación profesional de los diseñadores gráficos. ¿Y cómo podrías hacerse ello? Bueno, no podemos cambiar el significado de “corazón” porque lo dicta el temario de la institución; se tendría que enseñar desde la perspectiva individual de cada instructor pero todos con el mismo propósito: buscar que cada integrante del grupo valore su propio lenguaje. Un lenguaje entendible por todos y a la vez, íntimo. Un espacio donde puedas usar las palabras sin temores y con cariño. Es algo que ya hacemos, pero no lo hacemos consciente. Por ejemplo, lee estas expresiones y ponle significado:
- Se me “ilumina la mente” al ver este proyecto.
- Este mensaje es “poderoso”.
- Le falta un poco de “fuerza” a la composición.
- Hay que darle mayor “jerarquía” a este título.
- tipografía tiene una mejor “personalidad”.
¿Te diste cuenta? Ya usamos este lenguaje, el detalle está en que lo usamos para referirnos a los trabajos o sus procesos. No lo usamos para las personas sino, con lo que hacen. Imagina esto: En clase, en una exposición de proyectos, en vez de preguntar, ¿Qué opinas al respecto?, podrías decir, ¿Qué te dice el corazón sobre esto?. En otro caso, los integrantes deben sustentar un trabajo y les dices, “tienen 5 minutos para expresar, de corazón, su proyecto”.
Te sonará extraño, curioso, o tal vez, ya lo haces sin necesidad de usar estas palabras, pero, para que la retórica tenga poder, se tiene que decir. Así como los primeros poetas se atrevieron a usar palabras hermosas para comunicarse, los involucrados en la formación de diseño pueden vivir en un entorno donde se alimente un lenguaje distinto y lleno de posibilidades.
Entonces, ¿Qué es tener el corazón contento? Significa llevar amor interno, lleno de energía y a un ritmo constante. Significa cuidar tu pasión, tu propósito. Y con ese amor, buscar compartir alegría a otras personas. Este podría ser un buen camino, “el que dicta tu corazón”.
Si te parece poco complicado llevar la retórica en el día a día, aquí algunas recomendaciones:
- Sé consciente cuando se use la retórica.
- Lee un poema con “pasión”.
- Escribe algo bonito a alguien, que “fluyan” las palabras.
- Deja “volar” tu imaginación al contar un cuento.
- Describe 3 “poderes” que consideras tener.
- Dile a alguien que la extrañas sin decir “te extraño”.
Esto podría abrir una nueva puerta, o sea, más opciones que elegir…pero como te menciono al inicio, “depende”. Puedes elegir reforzar tu lenguaje retórico para llenarte de energía o puedes elegir otro camino, lo importante es que elijas. Y si no es el correcto, ya sabes lo que no funciona y vuelves a un nuevo camino.
Y finalmente, recuerda que debemos entregar, de “corazón”, lo mejor de nosotros, en cada sesión de clase, seas aprendiz o docente. Es una opción u oportunidad que puedes elegir.
Estamos para compartir.

